Ir al contenido principal

RESEÑA: Milena o el fémur más bello del mundo

El armario a medida que pasa cada minuto se hace más pequeño. Sus deseos de salir de aquel pequeño pueblo la llevaron a que su belleza fuera su perdición.



La mejor manera de leer un periodismo totalmente crudo es adentrarse a las páginas de ésta historia.

Milena nos lleva a la piel y sentidos de una mujer abusada, o en pocas palabras una prostituta. Pero, hay varios tipos de prostituta, las que deciden serlo, aquellas que por la necesidad lo son y otras que son por imposición.

Ella, forma parte del último grupo, secuestrada con tan solo 16 años es convertida en esclava sexual. Pero ella esconde más que un ser sumiso en sus sábanas.

Uno de esos tantos servicios, le propone su liberación y allí es donde la historia de Los Azules comienza.

Es tan cuidada la redacción de Jorge Zepeda, que realmente crees no estar leyendo un libro, si no que te estás adentrando a uno de esas noticias bomba que se colocan en tu periódico local, esas que te concentran en las primeras palabras y terminas con un 'wow' en los labios al finalizar la lectura.

Ganador del Premio Planeta 2014, llegue a él y ahora se los quiero recomendar, no de manera crítica a los libros, si no como una amiga que te recomienda un buen libro.

Algo tan simple en esta historia a la final se convierte en extraordinario. Y eso, eso es lo maravilloso de está lectura.

Siento admiración por este autor, porque te adentra a un mundo en que sufres con el protagonista. Sufres por un tema tan controversial como es la trata de blancas. 
Es una tremenda obra y la recomiendo al 100 por ciento.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Bolívar: un estado donde los pacientes no cuentan

Adquirir el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) se convirtió en una sentencia de muerte para los bolivarenses que no pueden acceder a un protocolo de atención adecuado que les permita mantener un seguimiento y control de su enfermedad Hendelys Ochoa       Los programas emitidos por el Gobierno para no desamparar a los pacientes VIH positivo se tradujeron en un fracaso, en el que no solo se muestran las precarias condiciones de los establecimientos, sino que además, se evidencia la imposibilidad de abastecer a toda la población debido a la poca capacidad hospitalaria que impide cubrir toda la demanda.       Esto repercute en la extensión de una epidemia, para la que no se tiene  una vacuna, ya que se constituye como una enfermedad crónica que solo puede controlarse, además de que en Venezuela no se cuenta información que permita conocer la gravedad general de la situación, intensificándose las posibilidades de caer en un subregistro de paci...

Las Manoas: una estación en el viacrucis de los VIH positivos

La población de VIH en Bolívar está sumida en el abandono, no solo por la lejanía que tienen que afrontar los pacientes para llegar a los únicos dos centros de salud existentes, en medio de una crisis de combustible, sino que además se suman las malas condiciones infraestructurales Brayan Silva       El estado Bolívar es el más grande del territorio venezolano. Cuenta con una superficie de 240.528 km²; mientras que el estado Carabobo es uno de los más pequeños del país. Su superficie es de apenas 4.369 km².      Sin embargo, en el pequeño Carabobo hay 7 centros públicos para pruebas de tamizaje y confirmación del VIH; en cambio, en Bolívar, cuya superficie es al menos 55 veces más grande, solamente hay 2 que tienen la competencia de detectar, tempranamente, la enfermedad, entregar los antirretrovirales y hacer el seguimiento del paciente. Pero el Ambulatorio Urbano tipo III, Las Manoas, en Ciudad Guayana, destaca más por su abandono infraestructura...

VIH: “soy mejor persona gracias a este virus”

Alejandro Pravia entendería que su vida valía más que la sangre que corría por sus venas, y es por eso que no decayó aun cuando sus esperanzas se vieron sumidas bajo las sombras de una fuerte crisis sanitaria, que lo llevaron a cuestionarse si el sistema de salud venezolano se había vuelto más infeccioso que su propia enfermedad   Maryam Amaya       En esos primeros días de agosto del 2013 mi vida cambió por completo. Sostener aquella prueba de VIH positivo fue uno de los momentos más difíciles que he experimentado. Allí, junto a mi madre,  pude sentir cómo el pánico se apoderaba de mi cuerpo sin ser capaz de controlar el temblor de mis manos y los latidos de mi corazón que entrecortaban mi respiración. Su mirada triste pesaba más que mi propia culpa.       Entre susurros, gritos y quejas por la aglomeración de personas corrimos a tomar un taxi, pero el destino sería implacable y al cerrar las puertas, el silencio se rompería con la voz d...