Ir al contenido principal

Reseña: En Llamas




Sinopsis

Contra toda predicción, Katniss ganó Los Juegos del Hambre. Es maravilloso que ella y su compañero del Distrito 12, Peeta Mellark, sigan vivos. Pero lo que empezó como un acto de amor... terminará como una rebelión por los Distritos... 





Nos encontramos con la Segunda entrega de la Trilogía de Los Juegos de Hambre. 

Los momentos de acción y desesperación de este libro no se hacen esperar. Realmente estamos presente a un libro que se lee al borde de la silla, suponiendo lo peor y queriendo leer en ráfaga para saber que pasará. Se hacen nuevamente presente los asesinatos, la rebelión, una Katniss más audaz...

Nos encontramos también con un triángulo amoroso un tanto absurdo. Agradezco muchísimo que la autora no haya hecho mucho hincapié en ese tema. Porque la verdad es que la historia no estaba para eso.

Me gusto conocer más a personajes como Cinna, Finnick y Gale en este libro. Éste último no tuvo el protagonismo que merecía en el primer libro.

Aunque la autora hizo un triángulo amoroso un tanto tenue por el simple hecho de que no se le pueden encontrar errores a ninguno de los dos chicos... mientras que a Katniss si se le pueden encontrar más de un defecto.

Los personajes secundarios. Dios mío. Los personajes secundarios deberían ser tomados como principales.

Los papeles secundarios complementan esta saga. Lo hacen. Fascinantes que terminan siendo la clave del éxito para el desarrollo de la historia.

En cuanto a la película... deja mucho que desear, estuvo compenetrada con el libro hasta cierto punto. Digo que pudo haber sido muchísimo mejor si hubieran solo puesto un pequeño detalle. Las actuaciones mejoraron muchísimo, Peeta es un verdadero Peeta en está película y Katniss que puedo decir, fue maravillosa.

Este libro lo compré en México. Pero se consigue en cualquier librería aquí en Venezuela.


Si te fascina la acción, guerras, rebeliones. Es tu libro. 

"¿Quieres un azucarillo?".







Comentarios

Entradas más populares de este blog

Bolívar: un estado donde los pacientes no cuentan

Adquirir el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) se convirtió en una sentencia de muerte para los bolivarenses que no pueden acceder a un protocolo de atención adecuado que les permita mantener un seguimiento y control de su enfermedad Hendelys Ochoa       Los programas emitidos por el Gobierno para no desamparar a los pacientes VIH positivo se tradujeron en un fracaso, en el que no solo se muestran las precarias condiciones de los establecimientos, sino que además, se evidencia la imposibilidad de abastecer a toda la población debido a la poca capacidad hospitalaria que impide cubrir toda la demanda.       Esto repercute en la extensión de una epidemia, para la que no se tiene  una vacuna, ya que se constituye como una enfermedad crónica que solo puede controlarse, además de que en Venezuela no se cuenta información que permita conocer la gravedad general de la situación, intensificándose las posibilidades de caer en un subregistro de paci...

Las Manoas: una estación en el viacrucis de los VIH positivos

La población de VIH en Bolívar está sumida en el abandono, no solo por la lejanía que tienen que afrontar los pacientes para llegar a los únicos dos centros de salud existentes, en medio de una crisis de combustible, sino que además se suman las malas condiciones infraestructurales Brayan Silva       El estado Bolívar es el más grande del territorio venezolano. Cuenta con una superficie de 240.528 km²; mientras que el estado Carabobo es uno de los más pequeños del país. Su superficie es de apenas 4.369 km².      Sin embargo, en el pequeño Carabobo hay 7 centros públicos para pruebas de tamizaje y confirmación del VIH; en cambio, en Bolívar, cuya superficie es al menos 55 veces más grande, solamente hay 2 que tienen la competencia de detectar, tempranamente, la enfermedad, entregar los antirretrovirales y hacer el seguimiento del paciente. Pero el Ambulatorio Urbano tipo III, Las Manoas, en Ciudad Guayana, destaca más por su abandono infraestructura...

VIH: “soy mejor persona gracias a este virus”

Alejandro Pravia entendería que su vida valía más que la sangre que corría por sus venas, y es por eso que no decayó aun cuando sus esperanzas se vieron sumidas bajo las sombras de una fuerte crisis sanitaria, que lo llevaron a cuestionarse si el sistema de salud venezolano se había vuelto más infeccioso que su propia enfermedad   Maryam Amaya       En esos primeros días de agosto del 2013 mi vida cambió por completo. Sostener aquella prueba de VIH positivo fue uno de los momentos más difíciles que he experimentado. Allí, junto a mi madre,  pude sentir cómo el pánico se apoderaba de mi cuerpo sin ser capaz de controlar el temblor de mis manos y los latidos de mi corazón que entrecortaban mi respiración. Su mirada triste pesaba más que mi propia culpa.       Entre susurros, gritos y quejas por la aglomeración de personas corrimos a tomar un taxi, pero el destino sería implacable y al cerrar las puertas, el silencio se rompería con la voz d...